"No podría construir una vida de calidad como la que deseaba."

"El es el arquitecto de mi vida, y la diseña de la mejor manera para construirla con cimientos fuertes y firmes."

por José
(Universidad Veracruzana - Xalapa)

Todos sabemos que para construir una casa o un edificio, se necesita en primera instancia consultar los planos.

Cuando llegué a estudiar a Xalapa a la edad de 11 años, lejos de mis papás, fue un cambio difícil en mi vida, ya que antes era muy dependiente de ellos en ciertos aspectos. Creo que desde ahí empecé a tratar de construir el edificio de mi vida con mis propios esfuerzos. No me gustaba que me dijeran cómo debo vivir, y eso me llevó a ser un tanto cerrado y apartado de la gente. Tenía amigos, pero no profundizaba en mis relaciones con ellos. Yo prefería estar solo, de hecho me encantaba la soledad.

Recuerdo también que cuando pensaba en Dios era cuando tenia problemas, o de vez en cuando para agradecerle por alguna cosa especial - pero no ponía atención, ni me preocupaba si El me escuchaba y mucho menos si podría contestarme, me era indiferente... era sólo una costumbre para mí. En mi último año de la prepa comencé a fumar y tomar un poco, a pesar de ser deportista - pues practicaba fútbol americano - y obviamente eso me afectaba mucho. También comencé a irme de parranda con mis cuates.. y aunque según yo me divertía, eso sólo me satisfacía por un rato.

Entré a la universidad, y mis "vicios" aumentaron. En algunas ocasiones intenté dejar de fumar, pero siempre fracasaba. Esto era un poco confuso para mí, porque como les dije antes, estaba intentando construir mi propia vida sin ayuda de nadie... creía que no la necesitaba. Pero estas y otras cosas, me hacían darme cuenta de que por mí mismo no podría construir una vida de calidad como la que deseaba.

Recuerdo que un amigo me invitó varias veces a las reuniones de Vida Estudiantil, pero siempre ponía pretextos para no ir. Creía que intentarían cambiarme de religión, imponerme reglas y controlar mi vida... algo que ni a mis padres les había permitido después de que llegué a Xalapa. Gracias a la insistencia de mi amigo, una vez decidí acompañarlo, y fue ahí donde escuché por primera vez del amor genuino, perfecto y bien intencionado que Dios tiene hacia mí, y de su UNICO plan para mi vida. Entonces comprendí que mi indiferencia y mis acciones me separaban de El, y que sólo en Cristo hallaría la solución a mis problemas y una guía especial para vivir mi vida. Entendí también que Dios tenía buenas intenciones para mí... El no incluiría en su plan NADA que pudiera dañarme. Y entendí que ciertamente El quería tomar el control de mi vida que yo tanto celaba.

Entonces decidí pedirle a Cristo que entrara a mi vida y tomara el control que yo había tenido hasta entonces. Lo hice a través de una oración, le dije: "Señor, entiendo que te necesito, que he intentado fallidamente controlar mi vida. Te abro la puerta de mi vida y te doy el control. Hazme la persona que quieres que sea, porque quiero experimentar ese plan que tienes para mí". Fue algo muy sencillo, pero con mucho significado. Al principio mi actitud hacia Dios no cambió mucho, seguía actuando de igual forma y las cosas me salían mal, a pesar de que me esforzaba para vivir como Dios quiere. Después de un tiempo recordé que ya le había cedido el control a Dios... y que no tenía por qué buscar otros caminos aparte del que El quería que siguiera.

Fue entonces cuando decidí considerar lo que dijo el rey David y pedirle lo mismo a Dios: "Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. Fíjate si voy por el mal camino, y guíame por el camino eterno". El escuchó mi oración y comenzó poco a poco a transformar mis debilidades en fortalezas (mi timidez, la forma de relacionarme con mis amigos, etc.). Me involucré junto con otros chavos en grupos de estudio y en varias actividades de Vida Estudiantil, asistí a retiros y congresos, y hasta llegué a ser el baterista del grupo de música. Puedo decir que conozco mejor a Dios, ya que en lugar de serle indiferente lo considero en cada decisión y en cada circunstancia de mi vida. Porque El es el arquitecto de mi vida, y la diseña de la mejor manera para construirla con cimientos fuertes y firmes.



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