"En la búsqueda de Dios."

"Definitivamente ya no soy la misma persona sin perspectiva de antes, es como si Dios hubiera abierto mis ojos."

por Martín
(Universidad Michoacana - Morelia)

Recuerdo que cuando era niño me gustaba mucho asistir a la iglesia e involucrarme en las cosas de Dios. Sin embargo, al crecer empecé a experimentar problemas, sobre todo con mi familia, y poco a poco me fui olvidando de Dios. Al poco tiempo ya no existía nadie para mí, ni mi familia, ni amigos, ni Dios; mi futuro dependía de lo que yo pudiera hacer por mí, y dejé de interesarme en Dios.

Al salir de la preparatoria nuevamente sentí una gran necesidad de saber de Dios. Al mismo tiempo tampoco quería saber nada de mi familia, así que me fui a estudiar a la Universidad Michoacana en la cuidad de Morelia.

El llegar a Morelia significó mucho para mí, por fin estaba solo. Mi plan era buscar trabajo lo más pronto posible y separarme de mi familia, pero no pude encontrar trabajo. Asimismo la intención que tenía de acercarme a Dios cada vez se fue disipando más; ahora lo que me importaba era pasar un buen momento con mis amigos en fiestas, borracheras, discos, etc..

Por ese tiempo unos amigos habían ido a unas reuniones del grupo Vida Estudiantil, y un día me invitaron a ir con ellos. Fui por acompañarlos, pero me gustó lo que ví y quise hablar con Ryan, uno de los chavos del grupo. Me reuní con él un par de veces y nos hicimos amigos. Lo que más me llamó la atención es que Ryan siempre tenía tiempo para mí, ya fuera para hablarme de Dios o tan sólo para pasar tiempo conmigo. También vi que el resto de los chavos del grupo también eran así.

En noviembre de ese año Ryan me compartió cómo podía yo tener una relación personal con Dios, y tomé la decisión de aceptar a Cristo en mi corazón.

Desde aquel entonces he visto cómo Dios ha venido trabajando en mi vida. Definitivamente ya no soy la misma persona sin perspectiva de antes, es como si Dios hubiera abierto mis ojos. Él me ha ayudado a tener las prioridades correctas. El quería que y le conociera y Él tenía un lugar y un tiempo para mí.

Cuando llegué a Morelia pensé que yo lo estaba buscando, pero fue Él quien me encontró cuando mi vida estaba perdida y sin ninguna motivación para vivir. Se que mi vida no es perfecta ahora, pero Dios sigue trabajando en ella y eso me da gran tranquilidad y esperanza.



© CadaEstudiante.com