Sí o no

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¿Cuál sería la decisión más importante que tengas que tomar alguna vez? Más tarde regresaremos a esa pregunta. En lugar de eso, piensa acerca de esto: Tú puedes tomar decisiones.

¡Tú puedes tomar decisiones! En aso de que nunca antes lo hayas pensado, la gente se da cuenta de que tomar decisiones es una función extraordinaria.

¿Por qué un salmón nada río arriba una vez al año? ¿Por qué así lo decide? O ¿Por qué algún instinto innato lo impulsa? Él no tiene elección.

Pero una egresada de la universidad se puede mudar a Nueva York o a Cleveland, suponiendo que tiene ofertas de trabajo en las dos ciudades. Ella tiene que tomar una decisión, no se puede basar en su instinto. ¿A dónde irá a Nueva York o a Cleveland? Tal vez la paga en Cleveland es mejor, pero le gustaría más vivir en Nueva York.

Elegir una de las dos significa un y un no. Ella le dirá sí a la ciudad de su elección y no al trabajo en la ciudad que ha decidido rechazar.

Tomamos decisiones de y no todo el tiempo. Probablemente miles de veces en un día regular. ¿Has considerado cuán maravillosa resulta esta habilidad? ¿Has considerado cuál es la decisión más importante de nuestras vidas?

La habilidad de decidir es muy importante. Si tu carrera requiere que tomes una lengua extranjera extra, puedes elegir la de tu agrado. ¿Será francés, inglés, ruso o alemán? No te ves forzada por instinto a decidir una u otra. En lugar de eso, sopesas tus opciones y le dirás a una y no a las demás.

Un niño que nace en la republica dominicana no decide quienes serán sus padres, en que ciudad lo van a criar o que idioma quiere hablar, pero conforme crece su mundo de opciones se va ampliando. Si pasa la educación primaria, puede ingresar al ejército o algún colegio. ¿Qué decidirá?

Él no eligió nacer en la republica dominicana, pero si se esfuerza en la universidad, obtiene su titulo como médico y gana suficiente dinero, probablemente decida dejar su tierra natal y abrir una clínica en otro país.

De inicio muchas cosas ya nos son impuestas. Quienes son nuestros padres, donde nacemos, a que género y a que raza pertenecemos. Pero conforme la vida pasa aprendemos que podemos y debemos tomar decisiones, algunas que involucran opciones múltiples. En un hogar sano, el padre ayuda a sus hijos adolescentes a entender que deben tomar decisiones en la vida, y que esas decisiones tienen consecuencias.

La gente toma decisiones tomando en cuenta las posibles opciones que tienen. Si no tienen opciones, no tienen que tomar ninguna decisión. Pero si tienen más de una opción, deben tomar una decisión. Inclusive una decisión para no elegir o decidir nada es una decisión, por muy extraño que suene.

Algunas decisiones son más importantes que otras. Si una mujer se va a casar con Juan o con Pedro es mucho más importante que si va a desayunar huevos con jamón o huevos con tocino. Es más importante porque decidir con quien se va a casar tiene consecuencias más grandes y duraderas. Y también es más importante porque Juan y Pedro son más importantes que un par de blanquillos.

Lo que podemos apreciar es que la importancia de las decisiones se encuentra unida a dos cosas: 1) cuales serán sus consecuencias y 2) a quienes o que involucran la decisión.

Por ejemplo, con quien te vas a casar es una decisión muy importante. Involucra a otro ser humano y la persona a quien elijas traerá consecuencias importantes y duraderas a tu vida.

Así que con esto en mente, ¿Cuál es la decisión más importante que algún debas tomar tu vida? Considera esto, la decisión más importante que alguna vez debas tomar tiene que ver con lo que hagas al respecto de Dios.

Piensa en esto, si Dios es quien la mayoría de la gente piensa que Él es, entonces Dios es la persona más importante que existe. Él es el creador y sostenedor del universo. Es el único ser que siempre ha existido y está aquí para quedarse, sin importar nada más.

Si decides comer aros de cebolla o papas a la francesa, en realidad no importa tanto. Si compras una camisa a cuadros o una de un solo color, en realidad ¿Qué importa? Si te casa con Luís o Mario, o Julia en lugar de Fernanda, aunque esto si es importante, a largo plazo, ¿qué tan importante puede ser en comparación a decidir si te casas con Dios o no?

Y esa es exactamente la situación en la que nos encontramos. Puesto que Dios nos ha permitido decirle acepto o no acepto. Podemos entrar a un matrimonio divino o rechazarlo de una buena vez. Podemos decir o no al Dios de toda la creación. Y no decidir nada implica ya una decisión.

Ahora, considera, que esto ya es bastante asombroso. Imagina que eres amado y adorado por el hombre o la mujer más hermosos, inteligentes, amorosos, valientes y originales que hayan vivido. Esta persona te amó cariñosamente, con un amor lleno de sacrificio y quería unir su vida a la tuya, en realidad en un matrimonio eterno.

¿Qué dirías? Lo siento, no eres lo suficientemente bueno o buena para mí.

A pesar de que esa es la posición que mucha gente (¿la mayoría?1) toma con Dios.

Si aluna vez deseamos tener una relación con alguien, ese debería ser Dios. No hay nadie mejor con quien tener una relación. Él es perfectamente bueno, amoroso, justo, respetuoso, honesto e interesado. Es muy probable que el sólo contemplar de su rostro marque el momento mas maravilloso de nuestras vidas.

Y aún así le decimos, gracias, pero no gracias. El hacer una aseveración de este tamaño es como declarar que él no es lo suficientemente bueno para nosotros. ¡que irónico!

Pero, ¿Por qué lo rechazamos en primer lugar? Tal vez, sea que él es muy intimidante. Pensamos quien quiere estar casado con alguien que es perfecto. Estaría viendo mis errores todo el tiempo. Pero Dios no nos pide que seamos perfectos, sino únicamente ir hacia el en toda nuestra imperfección. Él inclusive dice que quitará toda nuestra imperfección en la próxima vida, para que seamos igual que él.

Bueno, ¿Entonces por qué es así? ¿Por qué rechazamos a alguien tan asombroso como Dios? Sólo Dios sabe, pues las razones son diferentes para cada persona.

En cualquiera de los casos, es muy, pero muy humilde de parte de Dios el permitirnos decidir en esta situación. Es en realidad una gran condescendencia.

Piensa esto, Dios es Dios y nosotros no somos él. Nosotros lo necesitamos, pero él no nos necesita. Él puede existir sin nosotros, siempre lo ha hecho, pero nosotros no podemos existir sin él y nunca lo hemos hecho.

Él sabe que es lo mejor para nosotros. Él sabe que es la persona más hermosa, inteligente, cariñosa, honesta y amorosa que haya existido. Él sabe que si en realidad nos sometiéramos a tener una relación personal con él, sería para el mejor de nuestros intereses. De hecho, no hay nada que pudiera ser mejor para nosotros, nada.

Por lo tanto, por todos los medios, él no debería permitirnos decidir en su contra, pero lo hace. Nos permite contestar con un gran no gracias. A pesar de que, en realidad, ¿quiénes somos para rechazarlo?

La gran condescendencia es que Dios permanece listo y esperando para recibirnos en su interior, cuando sea que nosotros estemos listos, aunque deberiamos haber ido a él desde le principio. Si fuera el un tipo orgulloso o alguien rencoroso. No nos recibiría en lo absoluto. Ya que sería (y de hecho lo es) algo inferior el recibirnos después de que en un principio lo rechazamos.

Pero Dios muestra misericordia y gracia. Él es compasivo. Él es paciente. Él toca a las puertas de nuestros corazones y espera hasta que respondamos. Él nos permite tomar la gran decisión.

¿Hay acaso un NO más acechante que el NO que se le da a Dios?
¿Hay acaso un SÍ más satisfactorio que el SÍ que se le da a Dios?

Para información acerca de cómo tener una relación con Dios, ver ¿Te gustaría conocer a Dios personalmente?

(1) "Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran." (La Biblia, Mateo 7:13-14)


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