Vida verdadera

Tres personas comparten donde encontraron cumplimiento, aceptación y propósito en la vida verdadera.

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¿Una vez sentías que debe ser algo más de la vida? ¿Algo más allá del solamente existir? ¿Una vida con verdadero significado, propósito, y peso? Lo siguiente son cuentas honestas sobre la vida verdadera y el rol de Dios en ella.

Donde encontré la realización verdadera
(por John G.)

Quizás supiste del hombre que tenía como meta de vida escalar una cierta montaña. Cuando finalmente llegó a la cima, estaba terriblemente decepcionado. No había donde ir, y algo todavía faltaba en su vida. Es como el jugador profesional de fútbol americano que se deprimió después de ganar el Super Bowl.

Mi experiencia de la Universidad era parecida a eso. Antes de mi último año, había logrado todo lo que la gente me dijera que me llenara - estar en un fraternidad y otras organizaciones universitarias, divertirme mucho en las fiestas, sacar buenas notas, y pasar tiempo con mujeres atractivas.

Todo lo que quería hacer y lograr en la Universidad pasó. Pero, cuando llegué a "la cima de la montaña," aún no estaba realizado. Todavía faltaba algo, y no tenía a dónde ir.

Por supuesto, nadie sabía que me sintiera así sobre la vida - por fuera no lo mostraba. Irónicamente, sentía que muchos de los estudiantes de mi fraternidad me admiraban. Tal vez querían que sus vidas fueran como la mía. No sabían que tan vacío sentía.

Pero había otro grupo de estudiantes en nuestra fraternidad. Los llamaba los "Lleva-Biblias." Aunque me reía de ellos y siempre buscaba razones para condenarlos, había algo de ellos que me llamaba la atención...parecía que no les faltaba nada. Parecían tener la realización que yo buscaba.

El verano después de mi último año en la Universidad fui invitado a un estudio bíblico en una iglesia. Por alguna razón fui. Supongo que me sentía más abierto a cosas espirituales que lo usual. Cuando el maestro empezó a enseñar de la Biblia, me quedé sorprendido. Estuve espantado por qué tan verdadera era la Biblia y qué tan relevante parecía para mi vida.

Fue como si Dios estuviera tocando la puerta de mi corazón...pero todavía no quería dejarle entrar. Seguía pensando en como mi vida cambiaría y como mis amigos me pensarían raro. Estaba asustado. Pero por lo mucho que lo pensaba, Dios me ayudó realizar que el entrar en una relación con El fue lo correcto. Entonces le dije que sinceramente quería que entrara mi vida.

Lo que pasó después es difícil de describir. Solo puedo decirlo así: Conocí a Dios. Y cuando lo conocí, descubrí verdadera realización. Sentí una integridad que nunca había experimentado, como si una parte vacía de mi alma profundo hubiera sido llenada - una integridad que ha sido una parte de mi vida desde entonces.

Lo que encontré es que mi experiencia no es única. Es lo que ofrece hacer Jesucristo en la vida de cualquier persona. El dijo (y todavía dice), "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, y él que cree en mí nunca tendrá sed."1 Jesucristo nos ofrece una relación con si mismo. La vida todavía tiene sus altibajos, sus decepciones, y sus luchas. Pero lo que da valor a mi vida y la hace tan llena es la realización verdadera que he experimentado en conocer a Jesucristo.

Donde encontré la aceptación verdadera
(por Robert C.)

Cuando me criaba, cada estación del año tenía sus propio programa de televisión - Charlie Brown en Halloween, The Grinch en la Navidad.

Pero un programa fue tan grande que no necesitaba de una estación del año - él fue el evento celebrado. Por supuesto que hablo de El Mago de Oz.

Tal vez recuerdas la historia. Dorotea sale de Kansas y aterriza de un golpe en Oz, donde convenientemente mata a la bruja mala y se convierta en una celebridad instantánea. Pero toda la adoración y las bendiciones de los residentes de Oz no cumplen su necesidad más importante: el deseo de estar en casa.

Pero, fortunadamente, este deseo puede ser cumplido en esta tierra de sueños. Todo lo que necesita hacer Dorotea es viajar a ver el Mago...el Mago Magnífico de Oz. Entonces, antes de que lo sepa, está de viaje con tres nuevos compañeros, creciendo en la expectativa alegre de conocer esta gran figura.

¿Recuerdas lo que pasa entonces? En vez de un mago amable y cariñoso, Dorotea y sus amigos se encuentran con un mago enojado e impaciente que solo quiere deshacerse de ellos. Después de que presentan sus peticiones, grita, "Antes de que otorgo sus pedidos, primero deben demostrarse dignos." Entonces les da una tarea casi imposible para demostrarse: obtener la escoba de la bruja mala (la hermana de la que mató Dorotea con su casa). ¿Qué tal el Mago Magnificente de Oz?

De mucha sorpresa al mago, vuelven con la escoba. No impresionado por eso, el mago sigue intentando deshacerse de ellos. Pero mientras lo suplican, algo interesante pasa.

Toto (el perro de Dorotea), que huele algo raro en el humo del mago, encuentra una cortina en el rincón de la sala. Toto tira la cortina y revela un hombre viejo y cariñoso.

Cuando era niño, Dios para mi era como el Mago de Oz. Pensé que era cruel e impaciente y que actualmente me conocía muy poco. Las imágenes que vi de El en la iglesia como niño lo hacían parecer distante, de otro mundo, no alcanzable. Su muerte en la cruz - una imagen constante - entendí como un gran sacrificio, pero que parecía hacer reticentemente.

Lo que valía con El, pensé, fue como me comportaba, y si llegué a su estándar. Si iba a ser aceptado por El, primero tenía que demostrarme digno. Como puedes imaginar, Dios no fue un gran figura en mi vida. Magnificente no era una palabra que usaba para describirle.

Entonces, en mi primer año de la Universidad, todo esto cambió. La cortina fue tirada. Por la primera vez en mi vida, alguien me mostró en la Biblia - un libro que siempre había pensado ser lleno de humo - quién realmente era Dios. No era enojado ni cruel - justo el opuesto. Era amoroso y compasivo. Sabía que yo era incapaz de vivir una vida perfecta y de mantener su estándar. Entonces, de su gran amor, se convertía en el perfecto ser humano y cumplió el estándar exigido.

Jesucristo, aprendí, no era mi ejemplo, era mi sustituto. No me exigía imitar su sufrimiento, pero aprovechar de ello. En su muerte en la cruz - la cual descubrí que hizo voluntariamente - fueron condenados mis pecados y mis fallas. En la cruz Dios mostró su gran amor por mí. Allá me mostró cuánto me conocía. Allá me aceptó. Como dice la Biblia, "Dios le hizo (Jesús) a El quien no tenía pecado para que fuera el pecado para nosotros, para que en El podríamos ser la justicia de Dios."2

Aceptación verdadera, descubrí, está en la persona nueva detrás de la cortina. Te desafío tirar la cortina y descubrirlo por ti mismo, y considerar su oferta de aceptación y perdón.

Donde encontré el propósito real
(por Marilyn A.)

Siempre he pensado que la vida debe tener significado. No necesariamente cada momento del día. Pues, ¿qué significado tiene hacer el lavado? Ni debe ser siempre seria la vida. ¡Todos necesitamos grandísimas dosis de solo pasarlo bien!

Pero la vida debe ser más que la búsqueda del placer. Parcialmente porque no dura el placer. Es para un momento, no más. El autor Ravi Zacharias lo dijo bien: "Si no hay significado mayor de la vida...entonces la vida es sin fuerza motriz, sin sustancia ni explicación"

Por muchos años estudiaba las filosofías de Dostoyevsky, Sartre, Nietsche, Socrates y otros--buscando un propósito primordial y motivador para mi vida. Cada cuántas semanas probaría una nueva filosofía para ver si podría funcionar. Pero las encontré sin sentido en situaciones actuales de la vida. Entonces, ¿para qué era la vida?

Un enviado internacional de la revista TIME Magazine, Dr. David Aikman, arrojó luz a este tema. Tiene unos postgrados, es un experto en la historia rusa y china y en asuntos comunistas, ha trabajado en más que 30 países, habla seis idiomas, y es pensador serio sobre temas de la vida. Dijo, "Cada uno tiene un propósito, una razón para estar aquí, lo cual nadie más te puede indicar, pero que puedes saber de Dios." El doctor Aikman recomendó empezar una relación con Jesucristo.

Dio esta cuenta, "Cuando escuché las palabras de Jesús en la Biblia, me parecía que me hablara directo al corazón, y estaba diciendo, 'Soy el camino a la vida. Si me sigues a mí y haces lo que digo, tu vida cambiará.'" Entonces habló de tomar el primer paso hacia el empezar una relación con Jesucristo, pidiéndole entrar su vida.

Dr. Aikman concluyó, "Puedo prometerte...cualquier persona que tome ese primer paso hacia Jesucristo tendrá una vida muy emocionante."

Como Dr. Aikman, vine de un trasfondo ateo. Y como él, encontré que las declaraciones de Jesús sobre su mismo eran únicas. Jesús no indicaba a la gente su filosofía de la vida, sino les mostraba su mismo. Dijo que podía perdonar nuestros pecados, darnos paz interior en medio de circunstancias difíciles, y guiarnos a una vida de libertad.

Determiné que si realmente existía un Dios, lo quería conocer. Pero todavía estaba escéptica. Discutía y desafía a los cristianos que conocía. Quería una prueba de que Jesús era Dios.

Un día tome una vista honesta de la evidencia por la existencia de Dios y la deidad de Jesús, y estaba sorprendida al encontrar tantas pruebas lógicas y históricas. Entonces supe que tenía que tomar una decisión. ¿Iba a pedirle que entrara mi vida y influenciarla de la manera que quisiera, o iba a cerrar este capítulo de mi vida y negar considerar de nuevo la posibilidad de "Dios"?

Después de revisar las razones concretas e intelectuales para creer en Jesús, pedí a Jesús que entrara mi vida. Y ese día mi búsqueda para el significado en la vida fue completamente resuelta. Me asombraba que podía tener una relación con Dios. Le hablé, y por cambios en mis circunstancias, me indicó que me escuchó. Me llevó por sendas de carrera que son muchas más amplias y emocionantes de las que soñaba. Y le hacía preguntas y él me guiaba a respuestas adecuadas y de ayuda en la Biblia.

Esas cosas no solamente pasaban un día oscuro y tormentoso. Fue una relación genuina y bi-direccional con Dios de que iba disfrutando constantemente. Y todavía lo es - no porque me convertí en un santo, pero porque Jesucristo entra en la vida de cualquier persona que realmente quiere conocerle y seguirle.

Hay un gozo profundo que viene de seguirle a Dios. A diferencia de cualquier otra cosa o persona, el conocer a Jesucristo ha traído propósito real a mi vida.

La vida verdadera...

La vida verdadera es una vida llena de la realización verdadera, la aceptación verdadera, y el propósito verdadero. La encontramos en una relación con Jesucristo. Nadie en la historia humana ha hecho las afirmaciones que hizo Jesús y las ha probado de tal manera. Afirmó ser Dios, poder perdonar, y ser el único camino por lo cual podemos conocer a Dios Padre. Jesús respaldó esas afirmaciones por su resurrección de la muerte. El es, verdaderamente, la persona más única que jamás vivió...mucho más que un gran maestro.

La Biblia dice que Jesús era Dios quien se convirtió en hombre - "El Verbo se hizo carne y moraba entre nosotros."3 Era "la representación exacta de su ser [de Dios]."4 En resumen, Jesucristo reveló exactamente cómo es Dios. Entonces, ¿cómo empezamos una relación con El?

No empezamos una relación con Dios por intentar ser una mejor persona. Esforzándonos para ganar la aprobación de Dios no es la manera de que El quiere que vivamos. ¿Una vez has estado en una relación con alguien en la cual tenías que ganar su aprobación? No es divertido.

Dios nos tiene tan grande un amor que El mismo proveyó la manera de acercarnos a El...pero hay un problema. Lo que impide que conectemos con Dios es nuestro pecado (nuestro egoísmo mostrado por nuestro enojo, nuestras palabras dañinas, nuestra impaciencia, etcétera). Si una vez te preguntaste por qué tus oraciones no logran nada, es por eso. Nuestro pecado nos ha separado de un santo Dios.

Entonces, ¿qué ha hecho Dios para que tuviéramos una relación cercana con El? Jesucristo ("Dios en carne") tomó todo nuestro pecado en si cuando voluntariamente murió en una cruz. Lo hizo para que pudiéramos estar perdonados completamente, completamente aceptados por El.

Nuestro problema se ilustra por el universitario que está acusado de un crimen. El juez lo condena a 30 días en la cárcel o una multa de mil dólares. El estudiante ni tiene el tiempo ni el dinero. El juez, reconociendo eso, paga la multa de su propia cuenta. ¿Por qué? Porque como juez, no puede dejar sin condena el crimen Pero, porque es el padre del estudiante, elige pagar su multa.

Esto es exactamente lo que hizo Jesucristo para cada uno de nosotros en la cruz. Hizo el gran sacrificio de ser apuñalado, humillado, y crucificado por nosotros. Ahora nos pide responder a su sacrificio con una invitación a nuestras vidas. Quiere que le conozcamos y experimentemos su amor, gozo, y paz. Cuando le invitamos a nuestras vidas, recibimos su perdón, y entramos en una relación eterna con El.

Jesucristo dijo, "Estoy en la puerta (de tu corazón) y toco. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré a él (o ella)."5

Si esto es ahora el deseo de tu corazón, la siguiente es una oración sugerida (pero las palabras no son tan importantes como la actitud de tu corazón):

Dios, confieso que he pecado contra ti. Gracias por tomar todo mi pecado en ti mismo en la cruz. Quiero recibir tu perdón. Quiero entrar una relación contigo. Te pido entrar mi vida como Salvador y Señor. Por favor, dame la vida verdadera que solamente viene de ti.

Si tienes preguntas sobre los temas tocados en este artículo, por favor de mandarnos un email a CadaEstudiante.com.

(1) Juan 6:35
(2) 2 Corintios 5:21
(3) Juan 1:14
(4) Hebreos 1:3
(5) Apocalipsis 3:20



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